El comportamiento manso de petauros enfermos

Cuando éramos pequeños siempre nos advertían que tuviéramos cuidado con los animales que pudieran estar enfermos o heridos, ya que podrían volverse contra nosotros y atacarnos. Normalmente cuando estamos enfermos, pasamos por momentos en los que nos sentimos malhumorados, así que tiene bastante sentido que para los animales ocurra de una forma similar.

Aunque esto es algo común para muchas especies de animales, existen algunas diferencias con los petauros del azúcar. Muchos animales exóticos, especialmente los más pequeños, tienen la habilidad de ‘esconder’ la enfermedad. ¿Por qué hacen esto? Si ellos parecen enfermos y se comportan como tal, en caso de aparecer un depredador se convertirían en el objetivo prioritario, ya que siempre buscan a las presas más débiles o más viejas.

petauro enfermoLa madre naturaleza ha dotado a muchas especies de la habilidad de parecer saludables en detrimento de una enfermedad subyacente. Esto puede suponer un desafío para los humanos, ya que vemos a nuestros petauros saludables y repentinamente caen enfermos, enfermedad que no tardará mucho tiempo en conducir a la muerte.

Normalmente, cuando un petauro parece enfermo, pueden tener una enfermedad avanzada de carácter mortal, por lo que es importante responder lo antes posible ya que no vamos a tener mucho margen de tiempo.

Algo que podemos observar es que cuando aparece una enfermedad, los petauros parecen entrar en un estado de debilidad y su temperamento parece tranquilo, calmado, relajado e incluso excesivamente ‘dulces’. Este hecho está en contraposición al lema de que hay que manejar con cuidado a los animales heridos, ya que pueden ser más agresivos y pueden morder en una actitud defensiva. Un petauro enfermo para nada tiende a mostrar este tipo de respuestas.

Un hecho gratificante, que encontramos cuando tratamos con petauros enfermos, es cuando se muestran gruñones. Esto es un síntoma claro de que el animal comienza a sentirse mejor, y empieza a mostrar conductas de rechazo, molestia y enfado cuando se les examina y se les administran medicamentos. Cuando adoptan la actitud de ‘eh! ya es suficiente!’, sabes que se están recuperando. En petauros enfermos, el sonido para quejarse se oye muy debilitado. Conforme se recupera ese sonido será cada vez más alto y fuerte. Esto es un síntoma claro de que están recuperando su fortaleza y su vigor anterior.

No obstante, existe cierto contraste entre las conductas mostradas por un petauro enfermo y un petauro herido o lesionado. Tras la reciente adopción de dos petauros, me comentaron que algo iba mal con uno de ellos. Muchas veces a pesar de nuestras mejores intenciones, los accidentes ocurren, aunque creo que se pueden aprender lecciones importantes de esta experiencia. El problema inicial era una pata trasera que cojeaba y pensamos que podrían ser un defecto de nacimiento. Inmediatamente fueron al veterinario y además de la pata que cojeaba su comportamiento parecía apagado, estaba muy molesta, quejándose e intentando morder. Aunque su sonido de queja era muy débil y sus bocados estaban bien dirigidos, su falta de fortaleza física le impedían hacer una daño real.

El examen mostró que tenía tres fracturas en el hueso de su pata trasera. Se trata de una lesión muy grave. ¿Cómo pudo suceder? Nunca lo sabremos, así que es mejor centrarse en facilitar soluciones para la recuperación, que preocuparse sobre lo que pudo ocurrir. Por ello, lo mejor que podemos hacer es facilitar un ambiente en el que el animal se pueda curar y recuperar. No hay mucho que se pueda hacer para recuperar unos huesos tan pequeños. El petauro tiene una estructura ósea muy frágil por lo que no es extraño que pueda ocurrir algo así.

Este petauro daba muestras de dolor en sus intentos por quejarse y morder. Tristemente apenas sobrevivió unos días más. En este caso en particular, su actitud gruñona era un síntoma claro del dolor que sufría y sus dificultades para moverse, daban a entender que el dolor era muy intenso. A esto nos referimos cuando decimos que un petauro enfermo puede ser apacible y dócil, y que un petauro lesionado puede ser gruñón.

Por último decir que, si tienes la más mínima sospecha de que tu petauro pueda estar enfermo, llévalo al veterinario lo antes posible, ya que puede estar ‘ocultando’ una enfermedad. No esperes a ver señales de una actitud gruñona. Si algo va mal con tu petauro y muestra síntomas de una conducta defensiva (sonido de quejas y mordiscos) puedes considerar que el animal está experimentando dolor.

Traducido de: http://www.sugar-gliders.com/glidervet-127.htm

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