Ciclo reproductivo

El ciclo reproductor del petauro del azucar en cautividad es muy diferente de aquellos que viven en la naturaleza. En este caso los petauros suelen tener una camada por año. En cautividad, la cópula tiene lugar durante todo el año y pueden llegar a tener cuatro

camadas al año. La diferencia quizás radica en que la dieta y el clima es más constante y estable a lo largo del año.

El ciclo estral de una hembra dura 28 días y la ovulación tiene lugar dos días después de la aparición del estro (periodo de receptividad sexual). Mientras que una hembra está receptiva sexualmente, puede estar ligeramente más inquieta de lo normal y puede llamar a su pareja de forma diferente (una mezcla entre siseo y ladrido). De todas formas por el comportamiento del macho sabrás cuando tiene el celo, porque éste tendrá un gran interés en ella: se subirá a su espalda, lamerá su cloaca y la seguirá a todas partes…. Cuando este comportamiento aparece, la cópula suele ocurrir en las siguientes 24 horas.

CÓPULA

Una vez que la cópula comienza, tus petauros no tendrán interés en la comida durante ese periodo de 24 horas. Algunos machos son más agresivos que otros y pueden morder a la hembra en la nuca/espalda mientras que la montan. Si esto ocurre la hembra puede quejarse ladrando e intentando huir de él. Este comportamiento es normal y no debería preocuparnos que el macho le esté haciendo daño o la esté violando. En algunas ocasiones el macho pueder herir a la hembra durante la cópula. Si esto ocurriera se podrá ver una herida abierta en la espalda de la hembra, normalmente a la altura de los hombros/nuca. Estas heridas deben ser tratadas por un veterinario para prevenir cualquier infección. Si el macho continua reabriendo la herida, será necesario separarlos hasta que el pelaje comience a crecer de nuevo, lo que puede llevar incluso tres meses.

GESTACIÓN Y NACIMIENTO

Despues de la cópula, si la hembra ha sido fecundada, la gestación en el útero tiene lugar durante aproximadamente 16 días. Al final del periodo de gestación, nacerán de 1 a 4 crías que tendrán que alcanzar el marsupio de su madre. La mayor parte de petauros suelen tener una o dos crias cada vez, si bien en raras ocasiones pueden nacer tres o cuatro.

Durante el nacimiento, la madre lamerá con su lengua y marcará el camino que va desde su cloaca hasta la entrada del marsupio para facilitar el camino a la cría. La cría (de un centímetro aproximadamente) se deslizará por el camino y se introducirá en el marsupio, donde encontrará un pezón. Una vez que lo encuentra colocará su boca (escasamente desarrollada) alrededor del pezón y éste se hinchará haciendo que la cria se quede acoplada/unida al pezón. La cria permanecerá en el marsupio unida al pezón de su madre durante nueve semanas. Es bastante raro presenciar el nacimiento de una cría, siendo más probable ver a la madre limpiándose una vez que se ha producido el nacimiento.

DESARROLLO DE LA CRÍA DENTRO Y FUERA DEL MARSUPIO

A partir de aquí se notará un pequeño hinchazón en la zona baja del abdomen, que aparecerá como pequeños bultos (del tamaño de un guisante). Si acaricias suavemente se pueden notar el o los bultitos. Esto hay que hacerlo con mucho cuidado ya que un movimiento brusco puede hacer que se desencaje la cria del pezón de la madre. Conforme la cria se desarrolla dentro del marsupio será cada vez más evidente. A las 4 semanas se percibirá un bultito del tamaño de una cáscara de cacahuete. Cuando falten una semana o dos para salir del marsupio se podrán ver partes de la cria saliendo por la abertura del marsupio (una pata, cola…). Tambien se podrá escuchar a la madre cantando a la cría: es como un tarareo sonoro que a menudo va acompañado de movimiento (parece como si la madre estuviera sufriendo un ataque). Si miras dentro del nido probablemente puedas ver a la madre tumbada de espaldas, moviendo sus patas de forma convulsa. Esto es normal y no debería preocuparnos.

La mayor parte de petauros vuelven a copular unas pocas semanas despues de que las crias hayan salido del marsupio. Es habitual que la madre pueda tener crías fuera y dentro del marsupio de forma simultanea. La madre producirá diferentes tipos de leche para las crías de diferentes edades. Debemos asegurarnos que tiene un extra en su dieta diaria para asegurar que sea capaz de dar suficiente leche a sus crías.

OTROS ASPECTOS IMPORTANTES

Para asegurar el bienestar de una hembra que está amamantando a sus crias es necesario aportar una dieta adecuada y completa que contenga todos los elementos nutricionales. Si la madre no está recibiendo una dieta completa y equilibrada se incrementa el riesgo de rechazo o canibalización de las crías. Existen diversos suplementos lácteos que algunos recomiendan para las hembras lactantes. Son ‘Wombaroo Milk Replacer’ y ‘Brisky’s booster Milk’. Si ya estás dándoles un dieta completa y equilibrada no es necesario utilizar estos suplementos. De todas formas es una buena idea tener a mano ‘Wombaroo Milk Replacer’ en caso de que alguna cría sea rechazada.

Algunos criadores les dan un descanso a sus hembras una vez al año para evitar la fatiga y el estrés de la cría constante. Esto lo realizan separándolas de sus parejas los 2-3 días más críticos de su ciclo a lo largo de 1 o 2 meses. Esto es difícil de controlar y hay que tener en cuenta que si ya tienen crías recien sacadas del marsupio no es conveniente, ya que se necesita la figura paterna para ayudar en los cuidados.

Algunas hembras instintivamente rechazan al macho para descansar voluntariamente. Por eso es importante que tengan varios nidos en la jaula para que la hembra pueda hacerlo si lo desea. Establecen sus nidos en otra parte diferente de la jaula por 2 o 3 noches: cada vez que el macho se acerca es expulsado y rechazado del nido provisional. No obstante no todas las hembras adoptan esta conducta proactiva, por lo que, si se hacen evidentes síntomas de fatiga por críar continuamente será necesaria la separación física. Si la fatiga continua se debería considerar castrar al macho para que dejen de criar. Para algunas hembras, criar continuamente supone un desgaste físico excesivo (demanda constante de leche que puede comprometer la salud global de la madre).

En el caso de los petauros no se recomienda el uso de machos como ‘sementales’. En primer lugar porque es dificil conocer el momento exacto de introducirlos temporalmente en la misma jaula en los días receptivos de la hembra. En segundo lugar porque una introducción mal realizada puede desembocar en la muerte de uno o ambos petauros. En tercer lugar, hay que valorar que los machos juegan un papel muy importante en el cuidado de las crías cuando han abandonado el marsupio, por lo que si sacamos al macho una vez que ha copulado con la hembra, se aumenta el riesgo de que las crías sean rechazadas por la madre (en el momento del nacimiento, dentro del marsupio o cuando han salido del marsupio). Por estos motivos no se deberían de utilizar a los machos como sementales bajo ninguna circunstancia.

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